miércoles, 26 de septiembre de 2007

Soy Celíaco

“La celiaquía es una disfunción de carácter crónico, que los médicos describen como un trastorno de base genética, donde el intestino delgado es incapaz de tolerar y procesar un conjunto de proteínas, llamadas prolaminas, que están en el gluten de cuatro cereales: trigo, avena, cebada y centeno. Como consecuencia, se produce una absorción deficiente de nutrientes que debilita al organismo, a la vez que provoca un deterioro progresivo de la mucosa intestinal, conocido como atrofia vellositaria. Aproximadamente, afecta a 1 de cada 150 de personas y las mujeres son más proclives, ya que se estima que 1 de cada 120 es celíaca. En algunos casos, el paciente no evidencia síntomas, aunque el deterioro existe, y cuando se manifiesta lo hace de manera sintomática o asintomática, enmascarándose detrás de signos muy diversos. Lo variado de la sintomatología se presta a confusiones, y hace que muchas veces el paciente minimice su dolencia u omita referirse a ella durante la consulta médica, adjudicándosela a otro mal, lo que deriva en un diagnóstico tardío de la enfermedad. La certeza llega con la biopsia de intestino delgado, un procedimiento que deberá acompañarse luego con una dieta libre de gluten.”

Buscando alternativas
“Una vez que dimos con el diagnóstico, se inicia el tratamiento y la mejora es inmediata. Sacar estos cereales de la dieta parece fácil pero alimentarse se transformará en una ardua tarea. Son un componente esencial de muchos alimentos, están presentes en otros tantos, aunque ni siquiera lo sospechemos. Y no todos los productos que se venden aparecen debidamente identificados en su composición (con la espiga con el símbolo de prohibido o la frase sin TACC), dificultando la apreciación de si son aptos o no para un celíaco. Como si no fuesen suficientes estas complicaciones para encarar la dieta diaria, la celiaquía también afecta al bolsillo de quien la padece, y el de su grupo familiar: un paquete de galletitas (dulces o saladas) que conseguimos en cualquier supermercado a un valor de entre 1,20 y 2 pesos, trepa a $5 si se trata de un producto libre de gluten. En definitiva, no se consiguen en todas las bocas de expendio, y tienen un valor que duplica y hasta triplica el de los comunes, lo que revela que la celiaquía no se tiene en consideración a la hora de armar un menú que integre a todos, tanto en escuelas como en restaurantes. Es más común de lo que pensamos y de ella casi no se habla.”

Lo permitido... casi todo

“Sacando estos cuatro cereales, un celíaco puede llevar una vida plena optando por otras harinas, como las de soja, arroz, mandioca y maíz (también la fécula). En cuanto a las carnes, todas son permitidas con sus derivados, pero es preciso asegurarse de que estos alimentos, sobre todo si los adquirimos cocidos o incorporados a otras preparaciones, no hayan sido contaminados con gluten. Hoy la certificación Sin TACC se otorga a los productos terminados, pero no se habla de la fase de elaboración, donde pueden entrar en contacto con las prolaminas. Por eso la mayor seguridad la sigue dando la comida casera, en base a productos en los que podemos controlar su procedencia. Los lácteos también deben integrar la dieta. Las frutas y las verduras frescas son aconsejables por su aporte nutricional. Es preciso recordar que la falta de los cuatro cereales se compensa con un menú variado, ya que este tratamiento requiere sólo de gran fuerza de voluntad para llevar adelante la dieta restringida. Por eso los celíacos no se consideran “enfermos”, sino que describen esta condición como “forma de ser”.

Para no olvidar

La celiaquía es difícil de diagnosticar, por su variada gama de síntomas, que pueden remitir a otras enfermedades, y porque al mismo tiempo, hay pacientes que nunca llegan a manifestarlos. Al ser un trastorno de base genética, es probable que más de un miembro de una misma familia sea celíaco. De todos modos, se trate de una o más personas en un mismo grupo, lo importante es que una vez descubierto el trastorno, todos colaboren para informarse y brindar apoyo a quien debe llevar una dieta restringida en harinas de T.A.C.C. de por vida. Desde la casa, hasta la escuela, el trabajo, los amigos, es importante que todos los que tienen contacto con el celíaco, sepan cuáles son los alimentos prohibidos y sobre todo, cómo reemplazarlos. Más cuando se manifiesta en la infancia, momento en que es necesario que los niños aprendan a comer, a ser responsables y a controlarse ante las tentaciones, en una edad en la que se torna difícil poner límites y que entiendan, en su totalidad, de qué se trata la celiaquía. Una dieta sin gluten no significa un sacrificio, si el celíaco se siente integrado y respetado.

Nota publicada en Diario Perfil - Domingo 9 de sptiembre de 2007

3 comentarios:

Milagros dijo...

Buenas tardes, agradeceré a la persona que pueda leer este mensaje si es tan amable y me pudiera orientar sobre la maizena(fecula de maiz) ya que en algunos "sites" aprueba que se consuma y en otros dice que sólo se debe comprar y consumir si tiene el sello "libre de gluten". La Maizena Duryea, fécula de maíz que venden en Puerto Rico no indica si tiene o no gluten. He buscado aquí en el Internet, pero no logro conseguir respuesta.
Soy enferma celiaca, padezco malabsorcion intestinal, gastroreflugoesofágico, y exceso de jugos gástricos. Daré mil gracias a quien me pueda orientar.

Andy dijo...

Hola Milagros, gracias por escribirme! A lo mejor lo que podés hacer es buscar en el envase de la maizena (Duryea o la marca de fécula de maíz que consigas en Puerto Rico), algún número telefónico de atención al consumidor y comunicarte con los fabricantes del producto para que te informen si el mismo contiene gluten o no. Espero te sirva esta sugerencia. Saludos.

Anónimo dijo...

Mira, Milagros, puedes llamar o
escribir un correo electrónico a la compañía que procesa la harina y preguntarle si la harina tiene glutén.

María P.

celíaca y puertorriqueña, como tú